jueves, 30 de abril de 2009

Primeros proyectos para el París del futuro

Actualidad Cultural
FUENTE: RFI Radio France International

El presidente francés presenta este miércoles los primeros proyectos de transformación para convertir a la capital francesa en una “ciudad-mundo” capaz de rivalizar con las grandes metrópolis internacionales. Este mega proyecto conocido como “Gran París” debutará con mejoras substanciales en el transporte público, por un monto de 35 millardos de euros.

En Francia es tradición que los presidentes dejen algún legado arquitectónico o urbanístico. Georges Ponmpidou dejó el Centro Pompidou, François Mitterrand la Pirámide del Louvre, Jacques Chirac inauguró el Museo del Quai Branly dedicado a las Artes Primitivas.

Nicolas Sarkozy, de su lado, quiere ser el artífice de la gran transformación de París en los comienzos del siglo XXI. El actual mandatario francés presenta este miércoles una lista de de proyectos de reforma y mejora del transporte público capitalino, obras que darán el pitazo de inicio del “Gran París”.
Este plan tiene por objetivo la transformación más ambiciosa de la capital francesa desde la liderada por el barón Haussman, a mediados del siglo XIX.
El principal anuncio que se espera del presidente será un plan de 35 millardos de euros de inversión a desarrollarse en los próximos 12 años en la región parisina, con el fin de mejorar las condiciones de vida de unos 10 millones de habitantes de la capital y de sus suburbios.
Contrariamente a Londres, donde residen ocho millones de personas, París cuenta con apenas 2 millones de habitantes intramuros, cercados por el bulevar periférico, una autopista urbana que marca claramente la separación con los suburbios.
La idea de Christian Blanc, secretario de Estado encargado del Gran París, es crear un súper metro automático de 130 kms alrededor de París, que permita vincular los diferentes “polos económicos” y descongestionar las líneas actuales del metro, hoy en día saturadas.
Luego de la aventura del metro en la primera mitad del siglo XX, la construcción del RER – el sistema de trenes que atraviesan la ciudad hasta las afueras – lanzado por el general Charles de Gaulle en 1965 e inaugurado en 1977, Nicolas Sarkozy espera con esto lanzar una tercera “revolución” del transporte parisino.
En este mega proyecto participan diez equipos de arquitectos franceses e internacionales, quienes coinciden en la necesidad de mejorar los medios de desplazamiento en París. Entre los arquitectos están los conocidísimos Jean Nouvel y Christian de Portzamparc, el británico Richard Rogers o el holandés Winy Maas.
Esta visión particular para el Gran París será seguida de cerca por Blanc, ex director de la RATP (Red Autónoma de Transportes Parisinos), quien convenció a Sarkozy de la necesidad de vincular la capital a su periferia. Para Blanc, el futuro metro es un tema estratégico para mejorar el atractivo económico de la región de París.
Sarkozy, por cierto, espera recoger algunos dividendos políticos de esta operación, por ser la mejora del transporte una de las principales demandas de los habitantes de París.
Los trabajos comenzarán en 2012, precisamente, año de la próxima elección presidencial.

miércoles, 8 de abril de 2009

El cumpleaños de la pirámide

FUENTE: Diario EL PAÍS, España
Actualidad Cultural
..."La pirámide del Louvre, monumento dentro del monumento que atrae a tantos amantes del arte y turistas como la mismísima Gioconda, cumple hoy 20 años desde que fue erigida en el centro histórico de París, y lo celebra con un sinfín de actos culturales y artísticos. Coloquios, conciertos, proyecciones luminosas, conferencias, publicaciones, sesiones de cine y paseos "nocturnos" musicales recordarán a lo largo de este mes de abril que el promotor del proyecto, el presidente socialista François Mitterrand, la inauguró el 30 de marzo de 1989.

El encargado de construir el vistoso edificio acristalado que transformó la faz del Louvre y en cierta forma de París fue el arquitecto chino-estadunidense Ieo Ming Pei. Mitterrand provocó una violenta polémica nacional con su deseo de instalar una obra tan vanguardista en el corazón del antiguo palacio real fundado por Carlos V el Sabio (1338-1380) sobre el fortín construido en 1190, junto al Sena, por el rey Philippe Auguste. La obra de Pei se insertaba en un plan que muchos calificaron de faraónico, que incluía emblemáticos edificios como el Arco de la Defensa, la Opera de la Bastilla, la Gran Biblioteca Mitterrand o la rehabilitación de la Estación de Orsay, hoy Museo dedicado al siglo XIX y los impresionisas.
Desde el primer momento, la oposición fue dura y de la más diversa índole contra el "Gran Louvre", que incluía la creación subterránea de una inmensa galería comercial y un Carrousel capaz de acoger multitudinarios salones, desfiles y convenciones, también bajo tierra. En aquellos tiempos encabezaba la protesta la idea de Pei de injertar allí el sobrio poliedro transparente, que terminaría teniendo 21 metros de altura y 34 de anchura, sobre una superficie de 1.000 metros cuadrados. Celebrado hoy casi unánimemente, el arquitecto tuvo, sin embargo, que modificar ciertos planes y limitar el tamaño de la pirámide, además de prescindir del vasto corredor semisubterráneo pensado para dar entrada a una media de 4,5 millones de visitantes anuales.
En su lugar se abrió un acceso directo en la propia pirámide, en su fachada principal, ante la que comenzaron a formarse de inmediato sinuosas colas, estilo Disney, para entrar a un museo que en 2008 atrajo a 8,5 millones de personas. El Museo comenzará sus conmemoraciones el 3 de abril para celebrar el éxito de la operación Gran Louvre y la intacta belleza de su arquitectura, cuya etérea estructura de acero pesa 95 toneladas y su marco de aluminio y cristal 105 toneladas. Las primeras fechas estarán dedicadas a la juventud, con especial ahínco en la nueva política estatal de ofrecer entrada gratis a sus museos a los jóvenes de entre 18 y 25 años. El 8 de abril se celebrará una jornada-homenaje a Pei, en su presencia, con varios debates sobre el tema "Museo-Museos", que contarán con la participación de Rafael Moneo, entre otros especialistas.
Veinte años después de la construcción del hoy celebérrimo monumento, Pei, Moneo, Jean-Michel Wilmotte, Michel Macary y otros arquitectos de diferentes países darán un repaso a "la historia de los museos", además de evocar los aspectos más actuales de la cuestión. Tomarán como punto de partida la espectacular integración de la arquitctura contemporánea en un lugar cargado de historia, como el Louvre, que vivió así una "profunda redefinición de la imagen pública y de sus usos sociales", según resaltaron los organizadores. También para celebrar el trabajo de Pei y de los otros artistas que trabajaron en el proyecto, del 7 al 10 de abril se proyectarán en las fachadas del Museo los poemas luminosos de la artista estadounidense Jenny Holzer, titulados Xenon for Paris.
Creado en 1793, poco después de la Revolución Francesa (1789), en el antiguo Palacio Real, el Louvre cuenta hoy con 300 salas repartidas en tres alas: Denon, Richelieu y Sully. En ellas aspira a ofrecer una visión coherente de la historia del arte occidental, desde las civilizaciones antiguas y la Edad Media hasta medidos del siglo XIX, mediante la exposición de 35.000 obras de las cerca de 450.000 que posee.


París y la literatura hispanoamericana

Tres escritores hispanoamericanos radicados en París hablan de su experiencia en la Ciudad Luz.
Fuente: RFI Radio France International

"Tacaña, negligente, estreñida, envidiada, la más grácil sin esfuerzo, ninguneadora, París encubridora recluida en su propio delirio de grandeza”, escribe en un poema la argentina Luisa Futoransky, con mezclados sentimientos de amor y de odio a la ciudad en que vive desde 1981. Nacida en Buenos Aires en 1939, Futoransky es autora, entre otros libros, de los poemarios Trago fuerte y La parca, enfrente, y de las novelas: Son cuentos chinos, De Pe a Pa y Urracas. “Hay un París de las tarjetas postales, de Jeanne Moreau y Les Cahiers du cinéma y el París en el cual uno se gana la vida. Para gozar más de esta ciudad o de otra hay que tener veinte años”, precisa esta escritora que trabajó durante once años en el Centre Georges Pompidou, lo cual la llevó a apreciar el arte contemporáneo, y que en París descubrió los jardines: “suelo ir al Jardin des Plantes, que forma parte de la geografía de Cortázar”, dice.

Nacido en Concepción, Chile, en 1944, el poeta Waldo Rojas es autor de Príncipe de naipes, Cielorraso, Almenara, Deber de urbanidad y otros libros, reunidos todos en 1995 en Poesía continua. Profesor universitario de Historia, Rojas vive en París desde 1974. “En un momento me interesaron mucho los rincones de la Comuna de París, que yo había estudiado como historiador en Chile. En otro momento le seguí la pista a los lugares donde vivió en París Vicente Huidobro. Me interesan también cementerios como el Père Lachaise y el de Montparnasse”, señala este poeta que ha traducido al castellano la poesía de Francis Ponge y la obra poética en francés de su compatriota Huidobro.

Narrador, poeta y periodista es el colombiano Eduardo García Aguilar, nacido en Manizales en 1953 y residente en Francia desde 1974. El autor de Tierra de leones, El viaje triunfal y Tequila coxis y redactor en la agencia de noticias France-Presse, escoge como su lugar predilecto en París el barrio del Palais Royal. "Acá se reunía la juventud ilustrada de París a pensar, hablar y fraguar lo que más tarde sería la Revolución Francesa. En las novelas libertinas del siglo XVIII están descritos los cafés que había acá. Era un sitio de alcohol y prostitución. Aquí acudía Simón Bolívar, que vivía muy cerca". García Aguilar subraya además la residencia en ese barrio de los escritores Colette y Jean Cocteau, y precisa luego: “a cinco metros de donde vivió Bolívar vivió Stendhal y muy cerca Lautréamont".“A partir de los años setenta empezó la crisis del petróleo y desde entonces ir a un café involucraba una pequeña inversión. Además, París se llenó de exiliados políticos latinoamericanos que no estaban necesariamente ligados a lo literario”, puntualiza Waldo Rojas para destacar la diferencia entre el París donde vivió el guatemalteco Miguel Angel Asturias y la ciudad real de hoy. Más optimista, Eduardo García Aguilar concluye: “aún somos muchos los escritores latinoamericanos en París y tenemos la alegría de continuar una tradición nuestra en esta ciudad".